Cómo reconciliar tu trabajo con tu vida personal

Cómo reconciliar tu trabajo con tu vida personal

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Seguro que has tenido la sensación en alguna ocasión de que ‘no puedes más’. De que los días se alargan más de lo que deberían y terminas preguntándote si merece la pena entregarte tanto al trabajo. Sobre todo, cuando no llegas a acostar a los niños o, de hecho, cuando solo llegas para hacer esto. La buena noticia es que es posible reconciliar tu trabajo con tu vida personal, aunque a veces te parezca imposible.

Se puede y se debe

Lo primero que hay que tener claro es que trabajar más no significa trabajar mejor. No. Por raro que te parezca leer esto, es una verdad incuestionable. Cuando estás despejado, en poco tiempo puedes hacer muchas cosas y con muy buena calidad. Cuando estás cansado, por el contrario, puedes pasar horas y horas estancado con una tarea y ni siquiera llegar a terminarla.

Sí, estás deduciendo bien. Esto significa que, si logras despejarte lo suficiente como para estar a pleno rendimiento, no hará falta que trabajes tantas cosas. Y aquí la principal prueba, y de paso razón, para reconciliar tu trabajo con la vida personal. Ya hemos visto que se puede, y se debe. Ahora veamos el cómo.

Establece prioridades

Seguramente piensas que la formación continua es clave para el éxito profesional y, de hecho, estamos de acuerdo contigo. Pero también tú coincidirás con nosotros en que no se puede estar al 100% a mil cosas simultáneamente. Si consigues sobrevivir a muchas tareas y proyectos paralelos, es probable que no los estés aprovechando como deberías o no estén saliendo con la mejor calidad posible.

Deja la formación para periodos específicos donde preveas que habrá poco trabajo, por ejemplo. Si te apasiona estudiar, también puede ser una actividad a la que dedicarse con calma durante las vacaciones o en los días libres, durante unas pocas horas. Pero pocas. Así haces algo que te gusta y que, a la vez, es productivo a nivel profesional. Este es un gran ejemplo de cómo se puede compaginar la vida personal y laboral.

Las prioridades también nos hablan de nuestra vida personal: tu salud física y mental, así como tus relaciones personales no pueden estar supeditadas a tu trabajo. Establece límites. El trabajo puede ser apasionante hasta convertirse en un vicio. El control es lo que lo diferencia de ser una actividad que nos ayuda a realizarnos o a otra que nos esclaviza.

No te pongas excusas

Si ya has decidido cuántas horas vas a dedicar al trabajo y has ideado una serie de estrategias para estar donde te toca estar en cada momento como, por ejemplo, tener un teléfono para asuntos laborales y apagarlo en tu tiempo libre; ahora es cuestión de que seas firme en tu decisión y no te pongas excusas.

Antes de lanzarte corriendo a encender tu teléfono o a contestar un email pregúntate realmente si es tan importante que no puede esperar a mañana. Pregúntate si el hecho de estar pendiente a tus responsabilidades laborales fuera del trabajo realmente te hace sentir sosiego y calma.

Una excelente ayuda para evitar estas poco saludables tentaciones es buscar hobbies que nos guste llevar a cabo. De esta manera, esas aficiones ‘tirarán’ de nosotros hacia el equilibrio entre la vida laboral y la personal de forma natural. Engánchate a un buen libro. O a una serie. Compra entradas para esa obra de teatro que te encanta. Apúntate a yoga o a la actividad que te encante hacer. Disfruta la variedad que te ofrece la vida y reparte tu energía en ella de forma equilibrada.