Cosas que es mejor que no le digas nunca a tu jefe

Cosas que es mejor que no le digas nunca a tu jefe

Reconozcámoslo: no todos tenemos el don de gentes. Hay personas que parecen que saben exactamente lo que tienen que decir en cada momento. Y hay otras que simplemente parece que el lenguaje les va en contra. Si eres de estas últimas personas, hay algunas cosas que te vendrá bien recordar no decirle nunca a tu jefe.

  1. Que tal o cual persona hace las cosas mal porque es un incompetente

No importa si tienes razón. Hablar mal y con saña de otro compañero está muy mal visto. El mensaje que transmitas no es tan importante como la forma en que lo hagas.

Me ha parecido que mi compañera tenía problemas para realizar este proyecto y me preocupa que se sienta saturada, quizás sería buena idea que le echase una mano o que alguien le preguntase qué tal va. ¿Qué te parece?

Este mensaje suena mucho mejor. Aquí dejas claro que hay un problema que te preocupa, que no se está haciendo por incompetencia y que te gustaría ayudar. Deja que tu jefe decida qué hacer.

  1. Eso es culpa de él o ella

Antes de lanzarle la pelota a otra persona, evalúa si tú tuviste alguna aportación al problema de manera honesta y, si es así, reconócelo. Es preferible que expliques por qué crees que tu actuación no estuvo mal, si es lo que piensas, sin mencionar o evaluar la de otras personas.

  1. No tengo tiempo o no puedo

Este mensaje puede ser interpretado como una forma políticamente correcta de evitar implicarse con los proyectos o necesidades de la empresa. La actitud de ‘hago mis horas / tareas y me voy deprisa y corriendo’ no te va a ayudar a conservar tu trabajo ni a ascender. Si realmente no tienes tiempo, habla sinceramente.

Di que te encantaría echar un cable, pero te preocupa que las tareas que tienes pendientes se retrasen demasiado y causen problemas a otros departamentos o a los propios clientes. Puede que tu jefe valore el darle prioridad a la tarea que te indica o relevarte de algunas menos importantes para que te ocupes de la prioritaria. En cualquier caso, muéstrate siempre abierto y disponible.

  1. Estás equivocado

Es posible que lo esté, pero por si acaso tu jefe pudiera tomarse esto de una forma personal, no lo expreses de esta manera. Mejor usa otra fórmula: ‘Ah, creía entendido que esto era de otra manera…’

  1. Eso no me corresponde

Siempre y cuando lo que se te pida no suponga un abuso o una extralimitación excepcional de tus tareas, mejor no uses la fórmula anterior. Es cierto que las delimitaciones de un trabajo no están escritas de manera explícita y detallada en un contrato así que hay ciertas cosas que puedes hacer, aunque no suelas. Míralo como una forma de aprender más sobre la empresa de cara a un posible futuro ascenso.

  1. Ahora mismo estoy muy ocupado/a, ¿puede esperar un momento?

Parece una tontería y puede que tengas toda la razón del mundo en necesitar que espere, pero dar esta respuesta le hará pensar a tu jefe que no tienes clara la jerarquía de personal en la empresa. No te arriesgues. Es mejor apostar por un ‘en seguida’ o un ‘si, claro, en un minuto estoy con usted’.

Hay profesionales que opinan que tampoco se le debe decir nunca un no a un jefe. Esto es relativo. Hay situaciones serias que no tienen otra respuesta distinta a un no. Pero para el resto de las cosas es mejor utilizar otras fórmulas distintas: ‘quizás sería mejor que…’, ‘creo que…’ Funcionan mejor y resultan más profesionales.