Si te preocupa ser despedido, lee esto

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¿Sabes por qué muchas parejas terminan rompiendo? Por la monotonía, que no viene a ser otra cosa que costumbre. La de dar por hecho que algo siempre va a estar ahí y dejar de mirarlo con los ojos de entusiasmo con los que lo mirábamos el primer día. Tu relación de trabajo funciona exactamente igual. Si ya no mimas tu puesto de trabajo ni lo abordas con ilusión, podrías ser el próximo candidato en abandonar la empresa.

Back to the beginning

No es que ya no te guste lo que haces con él (con tu puesto de trabajo). Es que te has acostumbrado a hacerlo de una forma menos entregada que al principio. La rutina ha desenfocado tus objetivos y quizás ya no lo cuides como antes.

Si sientes que estás en este punto y algo dentro de ti te dice que no estás haciendo todo lo que podrías y que tienes todas las papeletas de que te partan el corazón, aún puedes hacer algo. Todavía estás a tiempo de recuperar la magia y hacer que tu relación laboral vuelva a funcionar como al principio.

Sé atento

Una buena forma de comenzar es prestando más atención. Es momento de quitar el piloto automático y volver a tener en cuenta cada detalle. De mostrarte disponible, entusiasmado y con ganas de colaborar en cosas que quizás no te correspondan, pero que no te suponen mucho esfuerzo y, sin embargo, te darán muy buena imagen.

Y sincero…

Como no te recomendamos que lo hagas en tu vida personal, tampoco lo haremos en la profesional. Para mostrarte entusiasmado no es necesario que prometas lo que quizás no puedas cumplir o que muestres una actitud exagerada.

Si debes tener reuniones o hacer aportaciones, muéstrate centrado. Se práctico y objetivo. Deja ver que tienes muy claras las necesidades de tu empresa y que puedes aportar soluciones realistas, sin ornamentación.

No le hagas esperar

Que llegues cinco minutos antes a tu puesto de trabajo muestra respeto y dedicación, dos cualidades que todo empresario busca en sus trabajadores y colaboradores. Si lo piensas bien, es algo que realmente no te supondrá un gran esfuerzo. Y si lo miras en términos financieros, es una buena inversión: entregas poco y recibes mucho a cambio.

No pierdas los papeles

Ni literal ni metafóricamente. Debes mostrarte responsable, pero también amable. Por más difícil que se presente la situación, es importante dejar de lado el orgullo para abrir espacio a la razón, el temple y la objetividad.

Si te muestras siempre educado, amable y con capacidad para controlar las emociones en momentos difíciles, darás una sensación de fortaleza y seguridad que tus empleadores van a valorar mucho.

Quiere a tu empresa también fuera de ella

Que hables bien de tu empresa te garantiza dos cosas: que nunca llegará un mal comentario a oídos de tus jefes (al menos no real) y que seas visto por tus colegas de profesión como alguien a quien le importa lo que hace y de confianza. Nunca se sabe si algún día puedas desear cambiar de trabajo o necesitarlo. La imagen que dejes hoy, te abrirá puertas mañana.

Si después de intentarlo, tu relación laboral no funciona y se rompe, tranquilo/a, en el mercado sigue habiendo opciones para ti. ¿Conoces ya a Thomas Morgan International?