Hábitos que dañan tu productividad

Hábitos que dañan tu productividad

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Nos encontramos en un entorno muy competitivo donde cada vez es más importante la productividad. No basta con que hagamos bien nuestro trabajo: debemos hacerlo muy bien y de forma abundante, especialmente si trabajamos por cuenta propia. Lo curioso es que existen unos hábitos que dañan nuestra productividad y que realizamos a diario prácticamente sin darnos cuenta. Eliminarlos es zanjar el problema. ¿Quieres conocerlos? Te sonará más de uno.

Hacer muchas cosas a la vez

Tendemos a creer que quien hace muchas cosas a la vez es más productivo, pero esto es un mito. Quienes tienen esta costumbre gastan mucha energía para poder atender todas estas tareas. En menos tiempo acaban más agotadas y no rinden igual.

Una persona que hace una tarea a la vez está plenamente concentrada en ella, con lo que, lógicamente, la hará mejor y con menos esfuerzo.

No hacer descansos

Seguro que has escuchado más de una vez a tu monitor o monitora de gimnasio diciendo lo importante que es el estiramiento tras el ejercicio. Los descansos durante la jornada, también. Nuestro tiempo para permanecer concentrados es escaso. Cada poco hay que parar, hacer algo totalmente distinto y luego seguir. Estas pausas no tienen que ser de más de 5 minutos o 10 minutos por hora, según lo que te puedas permitir. Puedes aprovechar para meditar, tomar un café, arreglar tu mesa, etc.

Asumir más tareas de las que podemos llevar a cabo

Sé realista con los objetivos que te has planteado llevar a término cada día. Date un espacio de tiempo un poco holgado para hacer cada una de manera que puedas concentrarte al máximo en ella y hacerlo lo mejor posible. Por otra parte, terminarás el día con menos estrés y sintiéndote más satisfecho.

Ser negativo

La actitud con la que afrontas tu día a día es crucial. Hay que cultivar los pensamientos del tipo: ‘estoy tardando un poquito más en esta tarea, pero está quedando muy bien, será un buen trabajo’. ‘Si estoy relajado puedo hacer más y mejores cosas’. ¡Hoy haré lo que pueda y me iré a casa satisfecho!’ En definitiva, pensamientos positivos que nos permitan afrontar los retos diarios con una buena actitud. Sin estrés. Sin agobios, pero con constancia y determinación.

Ponte un horario para revisar el email

Hacer dos cosas a la vez implica estar pendiente a una tarea y al email simultáneamente, por ejemplo. El email es un gran distractor así que revisarlo continuamente es un hábito que daña tu productividad. Establece unos momentos determinados del día para echarle un vistazo y olvídate el resto del tiempo de él.

Posponer las tareas más importantes

Procastinar es un gran problema, en general, pero sobre todo si lo que posponemos son cosas importantes. Lo mejor es que las tareas más pesadas las afrontes a primera hora, cuando estás más fresco, o en el momento en el que sientas que tienes más energía y estás más despejado.

Llevarte el trabajo a casa

El trabajo se debe quedar en el trabajo. Es la única manera de que cuando empieces tu jornada, estés realmente despejado y listo para atender sus tareas. Uno de los hábitos que dañan la productividad es, justamente, no desconectar. Esto también se aplica a los descansos cortos, como ya apuntábamos.

Aplica estos consejos y notarás que, sin esfuerzo, tu productividad aumenta notablemente.