Los errores más frecuentes a la hora de contratar

Los errores más frecuentes a la hora de contratar

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Contratar no es un proceso sencillo. Hay que tener en cuenta muchos factores como las necesidades específicas de la empresa y el puesto o las características del perfil idóneo. Sin embargo, este proceso lo llevan a cabo humanos y no máquinas. Como tales, no estamos libres del riesgo de cometer errores. De hecho, hay algunos que son especialmente frecuentes. Si estás prevenido, te será más fácil evitarlos. Estos son los errores más frecuentes a la hora de contratar personal:

–          Utilizar métodos de selección estándar y/o antiguos

En realidad, nos referimos a utilizar métodos de selección de candidatos que ya están muy desfasados o que no tienen en cuenta las particularidades del puesto que se requiere ocupar. No hace mucho tiempo era frecuente realizar preguntas como, ‘¿tienes ganas de trabajar?’ Esas obviedades nos restan un tiempo valioso para indagar sobre otras cuestiones que sí que son importantes.

Los métodos de selección que mejor funcionan son los que se establecen por fases. Hay que tener en cuenta que una entrevista que dura de 10 a 20 minutos no es suficiente para conocer al candidato ideal, tan solo para tener en cuenta algunos aspectos, así que es mejor ir realizando cribas según distintos aspectos. Para encontrar al profesional ideal hay que ser muy metódico y paciente en el proceso de selección.

–          Dejarnos llevar por nuestras emociones

Es habitual que las entrevistas se realicen con la finalidad, no solo de conocer las aptitudes del candidato, sino también su manera de comportarse y su forma de pensar. Aceptar o descartar a alguien porque se parece a nosotros o porque tengamos más feeling con él es un tremendo error. Entre otras cosas porque el hecho de que alguien te caiga bien no significa que sea el adecuado para el puesto que queremos cubrir. Hay que tratar de ser objetivo y ceñirse al máximo a la metodología del proceso de selección que se haya ideado.

–          Contratar a alguien para hacer un trabajo que no nos gusta o no entendemos

Lamentablemente, hay muchos puestos de trabajo pensados para que otro se coma el marrón. Es decir, para delegar en él todas aquellas tareas que nadie quiere hacer. Esto es un error porque tendrás a tu cargo a un trabajador que muy probablemente no esté contento, por lo que su rendimiento no será el máximo esperable. Además, es muy probable que quiera irse lo antes posible. La rotación que provocaría la entrada y salida de empleados no es en ningún caso beneficiosa para la empresa.

¿Y qué pasa con aquellas cosas que no sabes hacer? Como empresario, no se espera que sepas hacer de todo. Pero que no sepas realizar una determinada tarea no significa que no sea más que recomendable que sepas de qué va y qué puedes esperar del trabajo de la persona a la que hayas contratado para hacerlo.

El hecho de desentenderte completamente de una tarea y dejarla en manos de otra persona implica, al menos, una cosa: que no podrás saber si lo que hace está bien, algo muy peligroso.

Una reflexión final

Para terminar, te invitamos a que medites antes de decidirte a delegar. El hecho de necesitar buscar a una persona exactamente igual a nivel profesional que nosotros puede ser una señal de que necesitamos delegar más del trabajo que hacemos. Buscar a una persona para tratar de escaquearnos del ‘trabajo sucio’ puede significar todo lo contrario. Es muy probable, de hecho, que sea un indicador de que debemos delegar menos y tomar más responsabilidad en las labores que menos nos gusta hacer.

En cualquier caso, siempre tenemos la opción de repartir entre todos los empleados, como equipo, las tareas más engorrosas y que cada uno se encargue de abordar una parte de ellas. Además, fomenta una filosofía más realista sobre el trabajo y el trabajo en equipo.